La actualidad de la relación médico-paciente.

Por años, el quehacer médico se centraba en un vínculo más allá de una simple relación interpersonal con otro ser humano.

Era una coalición fuerte, que la gran mayoría de las veces llegaba a una verdadera amistad, una alianza en busca de la salud tanto física como emocional de una persona, que aunque pudiese tener una enfermedad específica, el médico buscaba la forma de orientarlo para encontrar la solución de las demás situaciones personales o sociales que mermaban también su salud emocional.

Existe desinformación a través de e-mails, “pop-ups”, páginas de internet con información sin base científica o falsa, charlatanes e inclusive “consejos” transmitidos de boca en boca, (vgr. amigo de un amigo le dieron estas pastillas milagrosas que curan hasta el ébola), todas estas variables merman la confianza en la medicina moderna.

Esta falta de confianza no se perdió de un momento a otro. Desgraciadamente a causa tanto de malos médicos, como de malos pacientes, hemos ido perdiéndola, a tal grado que inclusive hay personas que prefieren no recibir atención médica ni tomar algún medicamento, aunque su vida corra peligro. Por otro lado, hay quienes buscan recuperar la salud mágicamente con una poción instantánea, y de no ser así algunos hasta buscan culpar a alguien de su desafortunada situación, sin tener cuenta que a pesar de los gigantescos avances en la medicina moderna, el cuerpo humano es la máquina más desconocida que existe y la salud el más fino balance de millones de procesos que suceden a diario, los cuales no conocemos en su totalidad.

Esta es sin lugar a duda una crisis, una importante crisis de salud, por la cual día con día vemos que más pacientes recurren a curas milagrosas que en la inmensa mayoría de los casos les hace perder dinero y tiempo que se pudo haber empleado en resolver o evitar complicaciones de su enfermedad.

«Estoy convencido que al tener la evidencia científica sobre la enfermedad de un paciente nos permite tomar las mejores decisiones en cuanto a su salud se refiere, poniéndolo en el menor riesgo posible y tomando las decisiones difíciles con bases más sólidas».

El reto lo tenemos todos, los médicos preparándonos, actualizándonos, haciendo lo mejor cada día, siendo honestos con los pacientes y con nosotros mismos. Por otro lado, los pacientes quienes deben atender oportunamente su salud, no dejando para después las molestias que tienen hoy, e inclusive, previniendo las enfermedades que se puedan presentar en un futuro.


Dr. Rafael Ernesto Pineda Sotomayor.
Urólogo.

El Dr. Rafael Pineda es originario de Hermosillo, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, realizó la Especialidad en Urología en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en la Unidad de Medicina de Alta Especialidad No. 25 en Monterrey, Nuevo León, con el aval académico de la Universidad de Monterrey (UDEM). Se encuentra certificado por el Consejo Nacional Mexicano de Urologia. Tiene entrenamiento en Laparoscopía y Mínima Invasión, Trasplante Renal y Urología Pediátrica.